Thursday, January 20, 2011

Revistas y Cosas de mi Tierra

Revista Carteles
6 de Febrero de 1944


Artículos en “Folklorismo”, en Cosas de mi tierra en Guije.com, por Eduardo Sánchez de Fuentes editado en 1928 por Imprenta “Molina y Compañía”, Ricla, La Habana.


"Desarrollo de nuestra música vernácula"


"Es innegable el progreso de nuestro pueblo, en el orden musical, durante la era republicana. Cuba, en veinticinco años de vida propia, ha evolucionado ostensiblemente dentro de las artes, y especialmente en el campo de la música. La epopeya libertadora interrumpió, lógicamente, el inicio de este proceso de mejoramiento espiritual, que al triunfar los ideales revolucionarios surgiera con legítimos bríos, no sólo en el orden cultural, sí que también en el desenvolvimiento y arraigo de nuestro cancionero. Nuestro folklore musical, con sus tres raíces originarias (aborigen, española y africana), fue determinando sus características, fijando su personalidad inconfundible, en el tiempo que precedió al establecimiento de nuestra República y aun después de constituida esta, llegando a presentar en la actualidad una riqueza rítmica incomparable que le hace ocupar puesto de honor en el escalafón de los diversos cancioneros de la América. Conocidos ya y analizados nuestros cantos populares, su clasificación ha completado la obra de su afianzamiento, y vemos en la actualidad cómo se cultivan independientemente cada una de sus diversas fases, y cómo, dentro de estas mismas, aparecen otras que no son sino el producto de combinaciones llevadas a cabo dentro de los ritmos ya establecidos"...



Revista Carteles
7 de febrero de 1932

"El Areíto de Anacaona"

"Para el historiador Pedro Mártir Oviedo, los areítos eran las rimas o romances que entonaban los naturales de nuestra Isla. Cantaban y bailaban a un tiempo mismo, recordando sus historias con el recitado del monótono canto con que se acompañaban, y que era interpretado por todos, en forma de coro, o individualmente, por el guiador de la danza o relato, cuyas palabras repetían todos, hasta que el bastonero o director terminaba su historia. Tomándose las manos unas veces y trabándose otras de brazo a brazo, seguían todos el ritmo de la música con el cuerpo, dando algunos pasos adelante y atrás. El relato duraba a veces desde uno a otro día, y según el testimonio del padre Las Casas, los areítos constituían sus fiestas y danzas. Según la opinión de José Miguel Macías, no eran otra cosa que sus danzas coreadas, tal como lo han practicado los pueblos de la antigüedad. Recuérdese el chorus del Lacio, equivalente al chorós de los helenos"...


Revista Carteles
13 de Enero de 1952

"El Danzón"


"Así como el zapateo fue siempre nuestro baile representativo en los campos de Cuba, el danzón, desde que se dio a conocer en Matanzas, inventado por Miguel Failde, adquirió una gran popularidad en toda la Isla, figurando con notable preferencia en los programas de nuestros bailes sociales. No es necesario decir que el zapateo es anterior al danzón. Todos sabemos que desde la época de la contradanza y la danza, ya nuestros guajiros lo bailaban en sus fiestas, después de entonar el insustituible punto y la clásica guajira, que acompañaban con el tres o la bandurrria. El primer danzón, titulado "Las Alturas de Simpson," original de Failde, se estreno en el Club, hoy Liceo de Matanzas, en la noche del 12 de agosto de 1879."...


Revista Carteles
3 de Febrero de 1952

"El Canto Popular"


"Mucho se ha escrito, en diversos idiomas y por los musicógrafos más renombrados, acerca del canto popular, que constituye, sin duda, la encarnación del alma de los pueblos. Desde los tiempos primitivos, en que aparece en forma trivial y a veces ruda, acusando el espíritu belicoso de la época, en que fielmente refleja la complicada psiquis de la humanidad, el canto popular, que en sí no es más que la tradición, teje invariablemente su malla de deseos y añoranzas, de alegrías y tristezas, de generación en generación, sin que nadie pueda darnos noticias, por lo regular, acerca del creador de sus tiernas melodías. Cuando Gotfrield, el personaje de Romain Rolland, fue interrogado por Juan Cristóbal acerca de quien era el autor de aquellas sentimentales estrofas que acababa de cantar, "No se sabe"... hubo de contestarle: "Yo las aprendí de mis padres. Ellos, de mis abuelos. Los diversos aspectos de la vida, el amor, la belleza, el ensueño, el pesar, la muerte, la primavera, todas esas fases han inspirado el canto popular en todas las épocas. En el se basaron los más grandes compositores para crear sus inmortales obras, y no hay que poner en duda que su influencia fue siempre definitiva"...



Revista Carteles
7 de febrero de 1932

"Música popular"

"No son los ritmos solamente los que determinan la naturaleza de la música. El ritmo, que es el alma de la melodía, según se ha dicho, constituye uno de los factores identificativos de la producción musical, ya se presente en una forma determinada, ya desvirtuado o modificado a propio intento, dentro de una obra. La música representativa de los diversos países que existen en nuestro planeta acusa en cada uno de ellos, por regla general, características rítmicas que con otras que emanan de distintas causas contribuyen a que sea fácil la labor de identificación y nomenclatura, pesando en todas ellas la raíz de origen como elemento esencial constitutivo. Ya hemos dicho que nuestra música, en cuya formación han influido el factor aborigen, más rítmico que melódico; el africano, rítmico, y el hispano, melódico y rítmico a un mismo tiempo, acusa una personalidad inconfundible, debida a su cadencia y a su riqueza rítmica; pero hay que convenir en que no sólo nuestra música representativa, denominando así a la que encierra nuestro folklore, sino también la que se escribe libre de la tiranía de nuestros ritmos, es tan música cubana como cualquiera otra producida por los compositores cubanos. Por ejemplo: la canción cubana, cuyo origen se pierde en la época de nuestros primeros pobladores, se ha cultivado siempre sin ritmo que la singularice, y por regla general su arquitectura es sencilla y desprovista de los acentos que caracterizan rítmicamente al bolero, la rumba, la criolla, el danzón, etc"...


Revista Carteles
8 de Febrero de 1953

"Al margen de nuestro folklore"


"Antonio Barrenechea, el notable crítico y musicógrafo argentino, autor de la Historia Estética de la Música, dice en uno de sus más interesantes capítulos, con pleno conocimiento de causa, que el movimiento esencial o el carácter distintivo de la música contemporánea es el retorno a las fuentes del folklore, para encontrar en ellas las nuevas orientaciones del arte. Y afirma el ilustre escritor que esas orientaciones se manifiestan, a partir de los sucesores de Beethoven, francamente nacionalistas, acentuándose esa tendencia, por el sistemático folklorismo. En lo que respecta a la forma, al estilo -agrega-, algunas personalidades vigorosas influyeron de modo universal sobre tales tendencias, sobre todo en lo que pudiera llamarse la técnica evolucionada. Tales influencias todopoderosas fueron, ante todo, las de Ricardo Wagner, que se hacen sentir aun hoy de modo tiránico en la composición sinfónica y dramática, y sobre la mentalidad de los músicos, historiadores y críticos del arte musical. Esta influencia se nota, en segundo término, en los últimos compositores franceses, más reducida a la música de cámara y al lied, y también más difícilmente asimilable y mucho más difusa, que ha sugestionado a las débiles mentalidades, incapaces de obras de verdadero aliento y que se encierran en el personalismo precioso, para recoger allí su desdén (su infecundidad, debieran decir) contra Celui qui ne comprends pas"...

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