Tuesday, January 3, 2012

Música popular



Datos y notas de la cultura y la música cubana en los siguientes artículos en el folleto “Folklorismo” por Eduardo Sánchez de Fuentes editado en 1928 por Imprenta “Molina y Compañía”, Ricla, Num 55-57 en La Habana, Cuba: “El Danzón”, “Música popular” y “Recuerdos de México”: El Danzón - “Así como el zapateo fue siempre nuestro baile representativo en los campos de Cuba, el danzón, desde que se dio a conocer en Matanzas, inventado por Miguel Failde, adquirió una gran popularidad en toda la Isla, figurando con notable preferencia en los programas de nuestros bailes sociales. No es necesario decir que el zapateo es anterior al danzón. Todos sabemos que desde la época de la contradanza y la danza, ya nuestros guajiros lo bailaban en sus fiestas, después de entonar el insustituible punto y la clásica guajira, que acompañaban con el tres o la bandurrria. El primer danzón, titulado "Las Alturas de Simpson," original de Failde, se estreno en el Club, hoy Liceo de Matanzas, en la noche del 12 de agosto de 1879. En el Viaje a la Habana, de la condesa de Merlín - Mercedes de Santa Cruz-, volumen en forma epistolar publicado por primera vez en París en 1844, nos dice la notable escritora que el baile del guajiro es sencillo y ardiente como su vida, y describe el zapateo con atinadas frases, en las que afirma que nuestros campesinos de aquellos días no podían vivir sin el amor y la música.”


“Música popular” - “La música representativa de los diversos países que existen en nuestro planeta acusa en cada uno de ellos, por regla general, características rítmicas que con otras que emanan de distintas causas contribuyen a que sea fácil la labor de identificación y nomenclatura, pesando en todas ellas la raíz de origen como elemento esencial constitutivo. Ya hemos dicho que nuestra música, en cuya formación han influido el factor aborigen, más rítmico que melódico; el africano, rítmico, y el hispano, melódico y rítmico a un mismo tiempo, acusa una personalidad inconfundible, debida a su cadencia y a su riqueza rítmica; pero hay que convenir en que no sólo nuestra música representativa, denominando así a la que encierra nuestro folklore, sino también la que se escribe libre de la tiranía de nuestros ritmos, es tan música cubana como cualquiera otra producida por los compositores cubanos. Por ejemplo: la canción cubana, cuyo origen se pierde en la época de nuestros primeros pobladores, se ha cultivado siempre sin ritmo que la singularice, y por regla general su arquitectura es sencilla y desprovista de los acentos que caracterizan rítmicamente al bolero, la rumba, la criolla, el danzón, etc. Aunque entre nosotros se denomina generalmente canción cubana a todos los diversos géneros que integran nuestra música representativa, cuando hablamos ahora de nuestra canción nos referimos a aquella composición hecha en forma de andamentos tiernos y melancólicos, compuesta de dos partes; obras que inmortalizaron desde remotas fechas nuestros más renombrados compositores; escritas algunas por aficionados y amantes del canto, notándose en todas el sello característico del país, por sus cadencias, su estilo, lleno de sentimiento, y hasta por la forma de sus diseños melódicos.”...


“Música popular” - “La música representativa de los diversos países que existen en nuestro planeta acusa en cada uno de ellos, por regla general, características rítmicas que con otras que emanan de distintas causas contribuyen a que sea fácil la labor de identificación y nomenclatura, pesando en todas ellas la raíz de origen como elemento esencial constitutivo. Ya hemos dicho que nuestra música, en cuya formación han influido el factor aborigen, más rítmico que melódico; el africano, rítmico, y el hispano, melódico y rítmico a un mismo tiempo, acusa una personalidad inconfundible, debida a su cadencia y a su riqueza rítmica; pero hay que convenir en que no sólo nuestra música representativa, denominando así a la que encierra nuestro folklore, sino también la que se escribe libre de la tiranía de nuestros ritmos, es tan música cubana como cualquiera otra producida por los compositores cubanos. Por ejemplo: la canción cubana, cuyo origen se pierde en la época de nuestros primeros pobladores, se ha cultivado siempre sin ritmo que la singularice, y por regla general su arquitectura es sencilla y desprovista de los acentos que caracterizan rítmicamente al bolero, la rumba, la criolla, el danzón, etc. Aunque entre nosotros se denomina generalmente canción cubana a todos los diversos géneros que integran nuestra música representativa, cuando hablamos ahora de nuestra canción nos referimos a aquella composición hecha en forma de andamentos tiernos y melancólicos, compuesta de dos partes; obras que inmortalizaron desde remotas fechas nuestros más renombrados compositores; escritas algunas por aficionados y amantes del canto, notándose en todas el sello característico del país, por sus cadencias, su estilo, lleno de sentimiento, y hasta por la forma de sus diseños melódicos.”...

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